Bakunin predicted Failure of USSR implicit in Marx’s hierarchy, patriarchy, ‘dictatorship of the Party’ and dog-eat-dog Race to Power that led to Stalin .. Eng/Esp

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Bakunin en una fotografía de Félix Nadar, c. 1860
Marx couldn’t see that his brilliant blueprint for communism was also a reflection of his own drive for supremacy, and the ‘necessity’ of centralized power could end up little different from centuries of dictatorship by crazed despots.


Against Marx: Did Bakunin predict the failure of the USSR?

by La Vanguardia.com/Historia y Vida translation TheFreeOnline


The famous Russian anarchist saw in the postulates of Karl Marx a sure way towards the collapse of the very revolution that he sponsored.

Bakunin in a photograph by Félix Nadar, c. 1860 Public domain

Was the dictatorial socialism of the Soviet Union a logical consequence of the thought of Karl Marx? Much ink has been spent in answering that no, that the Rhenish philosopher was innocent of the excesses committed in his name.

From this point of view, Marx would be as little responsible for Stalinism as would Jesus Christ for the Crusades and the Inquisition. But … is the question really so clear?

When he founded the International Workers Association, the author of Capital confronted Mikhail Bakunin, the famous Russian anarchist. There was an ideological and personal struggle between them that would divide the labor movement.

Vertical

Karl Marx

Faced with the hagiographies of Marx written by his supporters, beginning with Engels, Bakunin’s texts provide us with a penetrating and critical look at his person and his principles. With nuances, sometimes unsuspected.

This is not a gratuitous disqualification, but the testimony of a man who, in a sense, deeply admires his opponent. Bakunin has no problem recognizing Marx’s superior knowledge and the merit of a lifetime dedicated to the cause of revolution.

What he cannot bear is a mood that seemed to him all authoritarianism.

For the libertarian thinker, the great dream of the Marxists, the dictatorship of the proletariat, did not differ in practice from those it intended to replace: “Marx’s People’s State and Bismarck’s monarchical and aristocratic state are completely identical in terms of their fundamental internal and external objectives ”.


He believed that both the German Empire and the hypothetical workers’ state of the future would end up using force

It is a serious accusation. Why do you establish an equivalence between two apparently opposite political models?

Bakunin believed that both the German Empire and the hypothetical workers state of the future would eventually use force. Both would seek military expansionism and repress the masses whenever they threatened rebellion.

In both cases, the government would be based on the dominance of a minority over a majority.

A state, however much it called itself “popular,” always implied, according to Bakunin, that a few, theoretically better prepared, controlled a supposedly ignorant and incapable many.

Where Marx announced that social classes would cease to exist, he warned that a new ruling caste would form, oblivious to the concerns of ordinary people.

Marxism would cease to be a revolutionary doctrine to become an official and imposed truth, with which the possibility of a free discussion would be annulled.

But the differences between these two men were not just ideological, they were also based on complex issues of character. The libertarian saw in the communist an individual full of resentment and inordinate vanity, incapable of accepting that someone could legitimately disagree with his ideas.

Bakunin claimed that Marx, although he did not believe in God, did worship a divinity: himself. And he believed himself, therefore, endowed with the gift of omniscience.

This conviction of being the only one who was right led him to act as “a clever political manipulator”, always at the service of a deeply dogmatic vision of reality.

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‘The fourth estate’, Giuseppe Pellizza da Volpedo, 1901 Third

The workers of the International, according to Bakunin, were exposed to the “brainwashing” of their rival’s propaganda. This constituted a great danger, because the Association, in principle, should be open to all types of workers, whatever their ideas might be.

If someone defined an orthodoxy of any kind, he helped the labor movement, instead of adding wills, to subtract them. For Bakunin, this was precisely what Marx achieved in practice with his obsession with ideological purity.

He was annoyed with him, for example, for disqualifying an opponent for being “bourgeois,” when that was exactly what Marx himself was.


The establishment of a dictatorship “would be enough to kill the revolution,” according to Bakunin.

The great anarchist theorist died in 1876, long before the founding of the USSR. However, his writings foreshadow what happened in the so-called “homeland of socialism”, in which a revolution with emancipatory purposes led to the tyranny of a single party.

Bakunin already warned that all this could happen when he warned against the danger of a strong and despotic government that would treat the people with paternalism.

It was difficult to understand, in his opinion, how a sincere revolutionary like Marx was incapable of realizing that the establishment of a dictatorship “would be enough to kill the revolution, to paralyze and distort all popular movements.”

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¿Predijo Bakunin el fracaso de la URSS?

Contra Marx

El célebre anarquista ruso veía en los postulados de Karl Marx una vía segura hacia el hundimiento de la propia revolución que auspiciaba

Bakunin en una fotografía de Félix Nadar, c. 1860
Bakunin en una fotografía de Félix Nadar, c. 1860 Dominio público

¿Fue el socialismo dictatorial de la Unión Soviética una consecuencia lógica del pensamiento de Karl Marx? Se ha gastado mucha tinta en responder que no, que el filósofo renano fue inocente de los excesos cometidos en su nombre. Desde este punto de vista, Marx sería tan poco responsable del estalinismo como lo sería Jesucristo de las cruzadas y la Inquisición. Pero… ¿de verdad la cuestión está tan clara?

Cuando fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, el autor de El capital se enfrentó a Mijaíl Bakunin, el famoso anarquista ruso. Se produjo entre ellos una pugna ideológica y personal que dividiría el movimiento obrero.

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Karl Marx Terceros

Frente a las hagiografías de Marx escritas por sus partidarios, empezando por Engels, los textos de Bakunin nos proporcionan una mirada tan penetrante como crítica acerca de su persona y sus principios. Con matices, en ocasiones, insospechados. No se trata de una descalificación gratuita, sino del testimonio de un hombre que, en cierto sentido, admira profundamente a su oponente. Bakunin no tiene problemas en reconocer los conocimientos superiores de Marx y el mérito de toda una vida dedicada a la causa de la revolución. Lo que no soporta es un talante que le parecía todo autoritarismo.

Para el pensador libertario, el gran sueño de los marxistas, la dictadura del proletariado, no se diferenciaba en la práctica de las que pretendía sustituir: “El Estado Popular de Marx y el estado monárquico y aristocrático de Bismarck son completamente idénticos en cuanto a sus objetivos fundamentales internos y exteriores”.

Consideraba que tanto el Imperio alemán como el hipotético estado obrero del futuro acabarían empleando la fuerza

Es una acusación grave. ¿Por qué establece una equivalencia entre dos modelos políticos en apariencia opuestos? Bakunin consideraba que tanto el Imperio alemán como el hipotético estado obrero del futuro acabarían empleando la fuerza. Los dos buscarían el expansionismo militar y reprimir a las masas cada vez que amenazaran con la rebelión. En ambos casos, el gobierno se basaría en el predominio de una minoría sobre una mayoría.

Un estado, por mucho que se calificara a sí mismo de “popular”, implicaba siempre, según Bakunin, que unos pocos, en teoría mejor preparados, controlaban a unos muchos supuestamente ignorantes e incapaces.

Donde Marx anunciaba que las clases sociales dejarían de existir, él advertía que se formaría una nueva casta dirigente, ajena a las preocupaciones de la gente corriente. El marxismo dejaría de ser una doctrina revolucionaria para convertirse en una verdad oficial e impuesta, con la que la posibilidad de una discusión libre quedaría anulada. Lee también

Andreu Nin, un asesinato político en la España republicana Francisco Martinez Hoyos

Andreu Nin (en el centro, con gafas) como conseller de Justicia de la Generalitat a finales de 1936

Pero las diferencias entre estos dos hombres no eran solo ideológicas, también se basaban en complejas cuestiones de carácter. El libertario veía en el comunista a un individuo lleno de resentimiento y de una vanidad desmesurada, incapaz de aceptar que alguien pudiera discrepar legítimamente de sus ideas.

Bakunin aseguraba que Marx, aunque no creía en Dios, sí rendía culto a una divinidad: a sí mismo. Y se creía, por tanto, provisto del don de la omnisciencia. Esta convicción de ser el único que tenía la razón le llevaba a actuar como “un hábil manipulador político”, siempre al servicio de una visión de la realidad profundamente dogmática.

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‘El cuarto estado’, Giuseppe Pellizza da Volpedo, 1901 Terceros

Los trabajadores de la Internacional, según Bakunin, estaban expuestos al “lavado de cerebro” de la propaganda de su rival. Esto constituía un gran peligro, porque la Asociación, en principio, debía estar abierta a todo tipo de trabajadores, fueran sus ideas las que fueran. Si alguien definía una ortodoxia de cualquier tipo, contribuía a que el movimiento obrero, en vez de sumar voluntades, las restara. Para Bakunin, eso era precisamente lo que Marx conseguía en la práctica con su obsesión por la pureza ideológica. Le sacaba de quicio, por ejemplo, que descalificara un oponente por ser “burgués”, cuando eso era exactamente lo que Marx era.

El establecimiento de una dictadura “sería suficiente para matar a la revolución”, según Bakunin

El gran teórico anarquista murió en 1876, mucho antes de la fundación de la URSS. Sin embargo, sus escritos prefiguran lo que sucedió en la denominada “patria del socialismo”, en la que una revolución con propósitos emancipadores desembocó en la tiranía de un partido único.

Bakunin ya advirtió de que todo eso podía pasar cuando previno contra el peligro de un gobierno fuerte y despótico que trataría al pueblo con paternalismo.

Resultaba difícil de comprender, a su juicio, cómo un revolucionario sincero como Marx era incapaz de darse cuenta de que el establecimiento de una dictadura “sería suficiente para matar a la revolución, para paralizar y distorsionar a todos los movimientos populares”.

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