According to data released by human rights organizations operating in the country, the war in Yemen has already caused the death of 3,182 minors in various regions of the country.
The news states that “973 children were killed by air strikes, while 1,584 children lost their lives on the front lines. Another 250 died from live bullets and 152 from landmines.”
Saudi Arabia launched the devastating war against Yemen in March 2015, in coalition with its Arab allies and with the logistical and arms support of the US and several Western states.
We returned to view the owls two evenings after our first encounter with them. When we arrived we discovered two of the youngsters sitting within a couple of meters of our observation location.
These birds quickly, but very clumsily, flew down into the wash and perched, side by side, on the same large Palo Verde on which I had previously observed one of the youngsters.
Gabriel Boric, el presidente chileno que en campaña electoral se hizo pasar por progresista, pero siguiendo el camino de la derecha más criminal, comenzó hace semanas su persecución, acoso y asesinatos al pueblo Mapuche. El gobierno del supuesto demócrata ha claudicado nuevamente en sus promesas y hace suya la agenda de cualquier partido la derecha más canalla.
La ministra del Interior de Chile, Izkia Siches decretó el “estado de excepción” en el territorio ancestral del pueblo originario en la Araucania, de la nación mapuche, en dos regiones del sur del país trasandino. Gabriel Boric no es sino un militante de los fascistas chilenos, de los empresarios más pinochetistas, implementando medidas inscritas en una guerra, que permite el despliegue de las Fuerzas Armadas para reprimir la creciente resistencia en la zona del denominado “conflicto mapuche”.
“Hemos decidido hacer uso de todas las herramientas para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos…
Circumstances seem to keep pushing the United States and Russia closer and closer to a horrifying showdown.
If I was in the White House, I would be doing all that I could to try to find a way out of this mess. Unfortunately, the guy currently leading our nation is a hothead in an advanced state of mental decline, and he is surrounded by the worst foreign policy team in U.S. history. That is a recipe for disaster, but most Americans seem to be entirely convinced that a full-blown war with Russia is extremely unlikely. Most of us seem to think that we can keep escalating the conflict in Ukraine without ever suffering any serious consequences. Unfortunately, the Russians see things very differently.
On Russian television, there is constant discussion about how the conflict in Ukraine is really a proxy war between the United States and Russia. For example, just consider this recent quote…
Sherman Indian high school – previously called the Sherman Institute – in 1903.Photograph: Sepia Times/UIG/Getty Images
Sherman Indian high school is among the last remnants of a brutal history that students and government are reckoning with
With other students’ eyes on her, Wicahpi Medicine’s heart raced, but as she started dancing, she felt proud to embody her Lakota heritage. The beads on her jingle dress swished and her long braids bounced as she moved quickly and lightly in her moccasins.
“People think that we’re extinct – they think we don’t really exist anymore,” said the 17-year-old student, who goes by Kimmi. Dancing at Sherman Indian high school cultural week, she said she was showing “we are still here”.
Medicine is one of more than 200 students from 76 Native American tribes who come from across the country to attend the all-Native American boarding school, which opened in Riverside, California…
“Mujer y medicina: una historia de usurpación y violencia” es una serie de artículos que iremos publicando en nuestra página web y que analizan la historia de la mujer, la salud y la medicina y cómo la sabiduría ancestral de las mujeres sobre la salud fue usurpada por medio del patriarcado.
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Por qué hablamos de usurpación
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Durante siglos, las mujeres se ocuparon de la curación. Tenían un amplio conocimiento empírico de las plantas y de sus capacidades medicinales; su concepción holística de la vida les permitía tener una aproximación al cuerpo humano y a su funcionamiento como una totalidad (no se cura un órgano para enfermar a otro), y una relación de respeto y conocimiento con la naturaleza, de la que extraían los productos para la elaboración de remedios naturales. Eran mujeres de las clases populares de la sociedad que atendían las necesidades de la gente y, de manera especial, de las demás mujeres: conocían remedios para la fertilidad, eran parteras y también sabían y podían detener un embarazo no deseado. Sin necesidad de una formación teórica, sin necesidad de reconocimientos oficiales, su experiencia, su relación con el mundo natural que las rodeaba y su contacto con la naturaleza, les permitieron adquirir los conocimientos prácticos que las convirtieron en sanadoras, conocimientos que después compartían y transmitían a otras mujeres. Eran compañeras y cómplices de la naturaleza y de las demás mujeres; su conocimiento empírico estaba al servicio de la comunidad, y sobre todo de las clases populares. Abrazaban a la gente con su sabiduría médica y humana, generando sociabilidad.
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“A mi bisabuela, la abuela de mi madre, la llamábamos la yaya velleta (la abuelita viejita). Vivía en una casa que ya no existe, en una calle que ya no existe. Recuerdo que tenía un gran saco de arpillera en el que guardaba pequeñas bolsas llenas de plantas, con las que elaboraba remedios, que después las vecinas venían a buscar. Yo creo que ella recolectaba esas plantas en el campo, en aquella Lleida rural de los años sesenta. Su casa era pobre, su barrio estaba habitado por personas sencillas”. L. T.
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Siglos antes esas prácticas se habían visto como algo peligroso, algo que había que “demonizar”, castigar, y usurpar. La terrible persecución, el genocidio que supuso la llamada “caza de brujas”, (de la que hablaremos en el segundo artículo Brujas y médicos), no solo destruyó físicamente a miles de mujeres, destruyó también un saber, una forma de vida, una concepción de la relación entre cuerpo, mente y salud, todo ello en perjuicio de las mujeres y de las clases populares, y en beneficio del hombre y de las clases dominantes.
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La atención a la salud pasó de las mujeres (mayoritarias en este ámbito, aunque también había curanderos) a los hombres blancos europeos, formados en las academias, que se podían permitir los gastos de esta formación. El acceso a la sanación paso a tener un coste inasumible para muchas la mayoría de la sociedad (el acceso a estas academias estaba prohibido a las mujeres), la enfermedad y su curación se mercantilizaron. Se perdió, además, el control sobre la propia salud; pasamos a consumir fármacos de los que desconocemos su composición y efectos sobre nuestras peculiaridades físicas, de precios elevados y que en no pocas ocasiones se han demostrado ineficaces, cuando no francamente peligrosos (como en el caso de la talidomida, fármaco recetado para aliviar las nauseas de los primeros meses de embarazo, que ocasionaron en los fetos gravísimas malformaciones genéticas).
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“Durante los primeros meses de embarazo, las nauseas eran terribles, vomitaba continuamente, hasta el olor del pan recién hecho me hacía vomitar. La ginecóloga me recetó un medicamento para reducir las nauseas, pero después de leer el prospecto, desistí de tomarlas; recordaba a algunas personas afectadas por la talidomida que había visto, y pensaba en mi absoluta falta de conocimiento y control sobre las consecuencias que algún medicamento, aunque fuera recetado por una doctora, podía tener sobre mi pequeña. Seguí aguantando estoicamente las nauseas; una señora mayor, medium, a la que solía visitar, y que me había manifestado al comienzo del embarazo que la hija que esperaba me ayudaría mucho en la vida, me recomendó que, para aliviar las nauseas, me tomara una copita de cava. Tampoco me atreví. Ahora sé que existen diferentes plantas medicinales que alivian algo tan habitual como son las nauseas en el embarazo. Mi hija nació a comienzos de 1994.” F.A.
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Ya en el siglo XIII, y a pesar de la oposición de la iglesia, para la que el mundo es un valle de lágrimas -sobre todo para los más desfavorecidos- y minimizaban el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, se empiezan a crear las escuelas de medicina; la posterior caza de las sanadoras, acusadas de brujería, fue alejando a las mujeres de la sanación que habían practicado tradicionalmente. Su saber quedo reducido al ámbito de la superstición y el médico quedó como único poseedor legal de la capacidad de curar.
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Por qué hablamos de violencia
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Hablamos de violencia porque la medicina, una vez despojadas las mujeres de su posibilidad de sanar, también les usurpó su acceso a la sanación.
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Los estudios médicos se centraron en los síntomas y patologías de los varones de determinadas características, y obviaron la sintomatología de las mujeres. El sesgo de género en la medicina hace referencia a la falta de investigación y diagnóstico diferenciado entre hombres y mujeres, como denuncia la Dra. Carmen Valls; desde la descripción de los síntomas del infarto, referido sólo a los síntomas que se dan en el hombre y que son diferentes a los que se dan en la mujer, hasta muy recientemente los ensayos clínicos de las vacunas contra la COVID-19, con menor representación femenina en sus ensayos. Debemos tener en cuenta que el sexismo no se produce sólo en el campo de la medicina: la arquitectura y el urbanismo, disciplinas ejercidas sobre todo por hombres durante mucho tiempo, conciben y diseñan una ciudad pensada para un usuario masculino, de edad media, buen nivel económico y poseedor de coche. No sólo las mujeres, sino también personas de edad, vulnerables, con movilidad reducida y medios económicos escasos, quedan fuera de los diseños teóricos de la ciudad (bancos en los parques sin respaldo, demasiado altos, separados entre sí, auténticas barreras para la socialización o el descanso). En “Urbanismo feminista”, el colectivo catalán Punt 6 tiene como punto de partida esta premisa: “El modelo urbano responde principalmente a las experiencias y necesidades de un sujeto masculino y a la explotación económica”. El sexismo científico que determina cada rincón de la vida humana, conlleva dificultades especialmente para las mujeres que se repercuta en su salud física y mental también.
Cuántas mujeres han muerto de infarto porque sus síntomas no se corresponden con los que experimenta el hombre (el conocido dolor en el brazo izquierdo no se da tanto en las mujeres, que perciben el inminente infarto de una manera más vaga, de malestar general, que se puede relacionar con la supuesta tendencia de la mujer a sufrir depresiones y malestares de origen emocional).
«Paroli Esperanton estis iam esenca part of anarchism».
(There was a time when speaking Esperanto was an essential part of being an anarchist.)
When Eduardo Vivancos, 97 years old and born in Barcelona, walks the streets of Toronto, where he has lived in exile since 1954, he never comes across another Esperanto speaker.
However, when he learned the language for the first time in June 1937, in the midst of the Civil War and the Spanish Revolution, he thought that it was a natural element of the libertarian world.
So it was..
At that time, in cities like Barcelona and Valencia, there were Esperanto courses and groups in all the athenaeums (anarchist social centers).
The CNT (National Confederation of Labor), the anarcho-syndicalist union, published a newspaper, Nia Bulteno (Our Bulletin), with articles in this language. All the other relevant groups in Spain also had publications in Esperanto.