from BLOSC by Fearghal Mac Bhloscaidh- June 4, 2022 rough translation via thefreeonline
We had an interesting weekend. Sinn FĂŠin Politician Michelle OâNeill sent a letter to the Queen to celebrate her jubilee then it came to light that Orangemen (far right âloyalistâ protestants in British part of Ireland) were singing racist chants about the death of Michaela Harte/McAreavey as they celebrated the centenary of âtheir own little countryâ.
Someone told me today that a republican is a significant contrast in showing leadership and political maturity on the one hand and loyalists in showing the worst of sectarianism on the other.
Sinn FĂŠin, (radicalrepublicans now sharing power in British run 6 counties) think they are as clever as a fox and have done a great triangulation to get the upper hand over the DUP once again. I told my friend that it was definitely a ployâŚ
Todo Por Hacer rounds up some of the occupied social centres (commonly known as CSOs) in and around Madrid â and the battles these spaces have been fighting with speculative capital.
”The Atalaya (Watchtower) of Vallekas barrio. WE WON’T GO. Joyful struggle. Organise to WIN”
If they languish, on the other hand, we know we are facing a time of resistance â bad times for squatting are bad times for social movements.Â
And so it is that after numerous media panics, social criminalisation, judicial and institutional pressure, police violence and, lately, the violence of the neo-Nazi mercenaries of the Desokupa company, squatting in Madrid has been in a hostile spotlight.Â
The Establishment want a city that is not rebellious and that only serves consumption. They want to evict the community spaces in our city, to give away its real estate to urban speculation and tourism.
The squatted social centers have been part of our urban fabric for decades, numerous struggles and activisms have been forged in them.Â
Historically, such spaces have been revitalised for social use, and because one of the pillars of the current capitalist system is dynamited by doing so â private property. .
This concept cannot be above life, the right to health, to housing, to culture. The squatting of spaces not only questions that its legality is not always legitimate, but also turns the entire thought scheme of capitalism upside down.
In this article we review a number of spaces that have recently suffered evictions, setbacks or threats and whose life depends on the legal, social and political resistance carried out by their assemblies.
 In addition to those mentioned here the list of evictions from social centers in Madrid in recent years is long: La Gasoli (Guindalera), Solar Maravillas (MalasaĂąa), La Salamandra (Moratalaz), La Dragona (La Elipa), La Yaya (ArgĂźelles), the House of Associations (Hortaleza), the EV Montamarta (San Blas), the EVA of Arganzuela, the House of Culture (Chamberi) and La Casa del Cura (MalasaĂąa).Â
Sometimes very painful decisions are made regarding social spaces that, for more or less time, had been filled with life and activity leading to the flourishing of popular neighbourhoods.
Manbij comandanta combatiente Rojava la-tintaImagen: A la derecha, la comandanta Eylan, que cayĂł en la ciudad de Al Bab. A la izquierda, el combatiente Ismael, compaĂąero de Kemal. . âMe di cuenta del momento histĂłrico que era la batalla entre Daesh y el movimiento kurdoâ
Por Leandro Albani para La tinta 30 mayo, 2022 https://latinta.com.ar/ Miles de hombres y mujeres llegaron a Rojava para sumarse a la lucha encabezada por el pueblo kurdo contra el Estado IslĂĄmico. Kemal, un anarquista espaĂąol, fue une de elles y cuenta su historia a La tinta. Kemal me envĂa fotos.
En algunas, se lo puede ver practicando tiro, descansando, hablando con les pobladores de Rojava (KurdistĂĄn sirio), donde estuvo en dos ocasiones como voluntario internacionalista, entre 2016 y 2018. Su historia, en donde se cruzan militancia, combates contra el Estado IslĂĄmico (ISIS o Daesh), aprendizajes que lo marcarĂĄn para siempre y el recuerdo siempre vivo de camaradas que cayeron defendiendo el territorio, es similar a la de miles de personas de todo el mundo que decidieron llegar a una Siria en plena guerra para sumarse a la resistencia encabezada por el pueblo kurdo. Por supuesto, Kemal tiene un nombre y un apellido, pero prefiere que escriba sobre ĂŠl con el apodo que eligiĂł en Rojava. Sabe que muches otres internacionalistas que volvieron a sus paĂses âsobre todo, a Europa- fueron vĂctimas de la persecuciĂłn judicial. Aunque los gobiernos europeos siguen declarando pĂşblicamente su rechazo al Daesh, a les ciudadanes que fueron a combatir a los seguidores del Califato se les catalogĂł en mĂĄs de una ocasiĂłn como âterroristasâ y fueron llevades ante los tribunales. Hablo varias veces con Kemal. Nos separa un ocĂŠano, pero no es inconveniente para que me cuente su historia. âSobre mis datos personales, tan solo te puedo decir que soy de AragĂłn, EspaĂąaâ, resume. Y me pide disculpas si prefiere dejar en ese punto su vida personal.
Kemal se describe como âun tipo normalâ que tuvo âtrabajos normalesâ, que âle gusta practicar deportesâ y con una militancia dentro del anarquismo que le permitiĂł desarrollar una âconciencia polĂticaâ. Su historia dentro del movimiento libertario espaĂąol se cruzĂł con el proceso polĂtico y social que emergiĂł en 2012 en Rojava, cuando la poblaciĂłn del norte de Siria declarĂł la autonomĂa, e impulsada por el movimiento kurdo, decidiĂł que era hora de cambiar su vida de forma radical. âTengo que decirte que la militancia, tal como la conocemos en Occidente, es completamente diferente a lo que significa en Rojava y en la esfera del movimiento kurdo âapunta el aragonĂŠs-. Yo tan solo tomĂŠ la decisiĂłn de luchar por les que no tenĂan tanto. No sĂŠ si te lo comentĂŠ la otra vez, pero para mĂ el gesto que hicieron tantos miles de extranjeros que vinieron a luchar a EspaĂąa contra el fascismo en las Brigadas Internacionales tiene un gran valor. Hacer lo mismo por otra gente me pareciĂł la mejor manera de honrar su memoriaâ. Hevales
Con cada foto que me enviĂł, Kemal agregĂł un comentario. En una dice: âHeval Chekdar. Un tipo estupendo, rebosante de buen humor y buena persona. CayĂł en la operaciĂłn de Raqqaâ. En otra: âElla fue nuestra comandante en Manbij. Heval Eylan, posiblemente la mejor comandante que tuve. PodrĂa hablarte mucho de ella, pero para otra vez. CayĂł justo al dĂa siguiente de separarnos, a manos de un ataque de TurquĂa cuando estĂĄbamos en la operaciĂłn de Al Bab. Al otro extremo, estĂĄ Heval Ismaelâ. âHevalâ, en la lengua kurda, es sinĂłnimo de âcamaradaâ, âcompaĂąeroâ o, simplemente, âamigoâ. Junto a otra foto, Kemal cuenta: âEl dĂa que cayĂł Manbij. El que estĂĄ abajo es Heval Lorence. El tipo con mĂĄs sentido del humor que jamĂĄs pudiste imaginar en una guerra. CayĂł en la batalla de Raqqaâ. Manbij y Raqqa son algunas de las ciudades del norte de Siria en donde el espaĂąol combatiĂł contra Daesh, luego de alistarse en las Unidades de ProtecciĂłn del Pueblo (YPG), las fuerzas de autodefensa kurda que liberaron el territorio y lo defendieron de la maquinaria de muerte que el Estado IslĂĄmico desplegĂł durante varios aĂąos en Siria e Irak. . La llegada de este militante anarquista al KurdistĂĄn sirio no fue una casualidad. Al calor de la denominada Primavera Ărabe, la lucha del pueblo kurdo despertĂł simpatĂas de todo tipo en el mundo entero. Los contingentes de internacionalistas no dejaron de arribar a un territorio asediado por el rĂŠgimen sirio, por el Daesh y por el Estado turco, que hasta el dĂa de hoy sigue bombardeando la regiĂłn y mantiene ocupadas de forma ilegal varias zonas, como es el caso del cantĂłn de Afrin, invadido en 2018. Entre les voluntaries internacionalistas, hubo desde militantes anarquistas y comunistas hasta ex marines estadounidenses y catĂłlicos de derecha. En ese torbellino de personas difĂcil de describir, estuvo Kemal. El momento histĂłrico
âYo conocĂa la lucha del pueblo kurdo y simpatizaba con ella, aunque no me identificaba
con la ideologĂa del PKKâ, dice Kemal, en referencia al Partido de los Trabajadores de KurdistĂĄn, la organizaciĂłn polĂtico-militar con mĂĄs de cuatro dĂŠcadas de existencia y que pelea por la liberaciĂłn del pueblo kurdo. âFue siguiendo los acontecimientos de la guerra de Siria y la batalla de Kobane cuando conocĂ el cambio de paradigma del PKK y el confederalismo democrĂĄtico, que es la consecuencia de ese cambio âexplica-. Como anarquista, me sentĂ identificado con esa evoluciĂłn ideolĂłgica que, aunque a priori parecĂa natural, era lo contrario a lo que la historia nos venĂa demostrandoâ. La batalla de Kobane, en 2015, fue el punto de inflexiĂłn para Kemal. Durante tres meses, las YPG junto a las Unidades de ProtecciĂłn de las Mujeres (YPJ) defendieron la ciudad kurda que ISIS intentĂł tomar y ocupar. âAllĂ me di cuenta del momento histĂłrico que suponĂa la batalla entre el Daesh y el movimiento kurdo ârelata-.
Era la lucha de fuerzas completamente antagĂłnicas, que podĂa determinar el futuro de muchos millones de personas en Oriente Medioâ. Sin perder tiempo, Kemal averiguĂł la forma de llegar a Rojava como voluntario. Superando inconvenientes de los mĂĄs diversos para un viaje nada fĂĄcil, Kemal pisĂł el KurdistĂĄn sirio convencido de que era su lugar de lucha. Las primeras impresiones del territorio, habitado por unos dos millones de kurdes, pero tambiĂŠn por personas ĂĄrabes, armenias, asirias, circasianas y turcomanas que profesan diferentes religiones, vuelven siempre a su recuerdo. âRojava se encontraba inmersa en un proceso revolucionario âafirma-, muchas veces improvisado debido a la situaciĂłn de guerra que se encontraba Siria y que habĂa provocado un vacĂo de poder, que les kurdes iban rellenando sobre la marchaâ. La pequeĂąa Londres La liberaciĂłn de Manbij, de mayorĂa ĂĄrabe, se concretĂł en octubre de 2016. Las Fuerzas DemocrĂĄticas de Siria (FDS), conformadas por las YPG/YPJ y por milicias de otras nacionalidades, estuvieron varios meses combatiendo contra el Daesh, que mantenĂa ocupada la ciudad. Con ISIS controlando Manbij, su poblaciĂłn estaba sometida a la mĂĄs dura represiĂłn, en especial, las mujeres. Las imĂĄgenes mĂĄs conocidas de esa liberaciĂłn muestran a las mujeres obligadas a llevar niqab, arrojando los vestidos negros al suelo, pisarlos y luego abrazarse con las combatientes de las YPJ. Kemal viviĂł esos dĂas de furia, caos y alegrĂas reprimidas durante mucho tiempo. CombatiĂł contra el Daesh, puso su cuerpo para ayudar a la liberaciĂłn. âÂĄCreo que acerca de Manbij podrĂa escribir un libro entero!â, exclama el aragonĂŠs. Y despuĂŠs se adentra en sus recuerdos y anĂĄlisis: âLo primero que hay tener en cuenta es el contexto histĂłrico y estratĂŠgico. En esa ĂŠpoca, la CoaliciĂłn Internacional presionaba a les kurdes para atacar Raqqa, que era la capital polĂtica del Daesh, pero les kurdes tenĂan claro que el objetivo importante era Manbijâ.
Imagen: Combatientes extranjeros que se sumaron a las YPG
âLa zona de Al Bab y Manbij eran la Ăşnica franja del territorio del Daesh que era frontera con TurquĂa y todos sabĂan que era la principal fuente de suministros del Daesh âdetalla-. Conquistando ese territorio, cortarĂamos esa fuente. Manbij era la ciudad mĂĄs importante de las dos, aunque, en Al Bab, la proporciĂłn de poblaciĂłn kurda era mayor. Y esto nos lleva a una segunda razĂłn: conquistando Manbij y Al Bab, conseguirĂamos unir territorialmente los tres cantones donde habĂa triunfado la revoluciĂłn y el confederalismo democrĂĄtico: Jazire y Kobane con el aislado Afrinâ. Los combates para liberar ciudades ocupadas por ISIS no solo fueron militares. En muy pocos meses, los yihadistas y mercenarios del Califato habĂan aplicado âsiempre a punta de fusil- un sistema educativo y administrativo que consagraba las mĂĄs ortodoxas y conservadoras enseĂąanzas del Islam. Cualquier cuestionamiento a esto tenĂa como respuesta torturas o directamente la muerte. Kemal asegura que, en Manbij, âla interacciĂłn con los civiles era difĂcil, por la desconfianza generada por la propaganda del Daesh y porque no permitĂan a la poblaciĂłn evacuar. La gente solo se sentĂa segura para escapar cuando nos veĂan y abrĂamos un corredor seguro. Aunque hubo veces que cientos de personas escaparon corriendo hacia nosotros mientras eran tiroteadas por las fuerzas del Daesh desde la ciudadâ. âLa batalla de Manbij fue dura âdice Kemal-. Todos sabĂan lo que se jugaba allĂ. El Daesh tambiĂŠn era consciente de que se jugaba su principal fuente de suministros y mandĂł varios miles de sus mejores combatientes para defender este punto estratĂŠgico. HabĂa tal concentraciĂłn de combatientes internacionales que los locales la llamaban âpequeĂąa Londresââ. La vida le gana a la muerte
En esos dĂas de combates descarnados en Manbij, cuesta creer que existieron momentos de ternura. La guerra, la muerte y la violencia parecen arrasarlo todo, pero la fuerza de la vida se abre paso con una tenacidad desesperada. Kemal conoce muy bien sobre esto y lo cuenta: âRecuerdo a un grupo de civiles que evacuĂĄbamos mientras vigilĂĄbamos el perĂmetro. R
ecuerdo que un hombre me gritĂł algo, parecĂa enfadado. Al final del grupo, habĂa una anciana que vino hacia mĂ gritando y me asustĂŠ, pero, al llegar, me abrazĂł llorando y me cubriĂł de besosâ. Otro hombre, al que el internacionalista le pidiĂł que le enseĂąara lo que llevaba debajo de la ropa mientras se acercaba, no le hizo caso: se puso a cantar, a bailar y lo abrazĂł con toda su fuerza. Los recuerdos de Kemal se disparan como si fueran fotografĂas instantĂĄneas: âUna compaĂąera informĂł a un grupo de civiles que el niqab ya no era obligatorio. Poco a poco, y con desconfianza, las telas negras fueron cayendo al suelo. Una niĂąa de unos cinco aĂąos tirĂł todo al suelo con decisiĂłn, sin pensarlo dos veces. Su hermano pequeĂąo, que estaba a su lado, recogiĂł las prendas de su hermana y se las devolviĂł. Pero su hermana volviĂł a tirar todo al suelo con rabia y empezĂł a saltar y a pisotear todo con energĂaâ. En una de esas jornadas, mientras la unidad de Kemal se preparaba para un asalto contra el Daesh, un padre con su hija pequeĂąa se acercaron para preguntarles sobre la evacuaciĂłn de civiles. El hombre y su hija se asombraron cuando les dijeron que âla mujer de pequeĂąa estatura que se encontraba a nuestro lado dando Ăłrdenes por radio, era la persona al mandoâ. âLa cara del padre era de incredulidad. Pero la cara de la niĂąa⌠Era de asombro, como si estuviera contemplando a una superheroĂna de Marvel. Probablemente, esa niĂąa nunca habĂa visto a ninguna mujer estar al mando de tantos hombres. La cara de esa niĂąa me convenciĂł de que, efectivamente, estĂĄbamos cambiando el mundoâ, enfatiza el internacionalista. Como un extraĂąo Hay algo que se repite entre muches internacionalistas que estuvieron en Rojava y luego volvieron a sus paĂses: sienten un cierto tedio, piensan que la vida cotidiana se repite de forma monĂłtona y que no miran con los mismos ojos al paĂs que los vio nacer. Esto no se debe al frenesĂ de la guerra, sino el haber atravesado con cuerpos y mentes un proceso revolucionario en el corazĂłn de Oriente Medio. Le pregunto a Kemal sobre las diferencias que existen entre sus dos estadĂas en Rojava, separadas mĂĄs o menos por dos aĂąos. âLas diferencias empiezan desde un punto de vista personal âresponde-. La primera vez fui motivado por mi deseo de contribuir a la lucha internacionalista y a aprender de la revoluciĂłn kurda, exactamente igual que une kurde lo harĂa. La segunda vez ya sabĂa lo que me iba a encontrar. La primera vez participamos en la batalla de Manbij y en la operaciĂłn de Al Bab, hasta que nuestras fuerzas nos lo permitieron. Cuando me encontrĂŠ de vuelta en mi casa, en mi ciudad, me sentĂa un extraĂąo, un inĂştil, haciendo trabajos irrelevantes mientras contemplaba, semana a semana, las fotos de mis compaĂąeres caĂdes en combateâ. Kemal practica de tiro Rojava la-tintaImagen: Kemal en una prĂĄctica de tiro en la academia militar de las YPG/YPJ. Esos sentimientos que cruzaban a Kemal lo hicieron decidirse por volver a Rojava. En su nueva estancia, se integrĂł al Tabour Internacional, conocida tambiĂŠn como Tabour Antifa, una unidad conformada solo por internacionalistas. Con la experiencia sobre su espalda, Kemal aceptĂł responsabilidades mayores en su unidad. En esta segunda etapa, el internacionalista dice que Daesh ya se encontraba âen un claro decliveâ, tras la liberaciĂłn de Raqqa, la ciudad que habĂa ocupado y nombrado capital del Califato. Kemal no tiene dudas en afirmar que, en ese entonces, âla amenaza mĂĄs real venĂa, como se demostrĂł mĂĄs tarde, por parte del Estado turco, que nos atacĂł. Tuvimos que ir a defender Afrin, pero allĂĄ la victoria no fue posible, porque el apoyo internacional que tenĂamos para luchar contra el Daesh sencillamente desapareciĂł. Con el dominio aĂŠreo, era solo cuestiĂłn de tiempo que TurquĂa ganara esa batalla. Lamentablemente, en Afrin perdimos a muches compaĂąeresâ. Un antes y un despuĂŠs Le pido a Kemal que enumere los aciertos de la RevoluciĂłn de Rojava. No es una tarea fĂĄcil: la claridad en medio de la guerra es un bien muy preciado. Pero Kemal no se amilana y me cuenta que considera que el cambio de paradigma del PKK estĂĄ entre los aciertos. Con el confederalismo democrĂĄtico, el movimiento kurdo apostĂł âclaramente por la liberaciĂłn de la mujer, algo que puede ser determinante y que estĂĄ cambiando la vida de millones de personas. Esto puede suponer un antes y un despuĂŠs histĂłricoâ, afirma. A esto, suma el ecologismo, porque âsi no paramos la destrucciĂłn del planeta, las luchas polĂticas no tendrĂĄn ningĂşn sentido: no habrĂĄ un planeta por el que nos podamos pelearâ, indica. Y tambiĂŠn nombra la âdemocracia directaâ, a la que califica como âun hecho histĂłrico notableâ, ya que âun movimiento revolucionario pudo evolucionar de formas mĂĄs autoritarias a formas menos autoritarias y participativasâ. De una lucha nacionalista a una internacionalista es otro punto que resalta Kemal. âEl lĂder del PKK, Abdullah Ăcalan, abandona la idea de perseguir un Estado propio para buscar la trasformaci
Ăłn de los Estados en los que les kurdes viven en modelos mĂĄs participativos y menos represoresâ, explica. De la mano con esto, destaca la creaciĂłn de brigadas internacionalistas en Rojava, porque âla implicaciĂłn internacional en una revoluciĂłn, aun siendo caracterĂsticamente kurda, puede tener gran importancia a nivel mundialâ. La Ăşltima caracterĂstica que apunta Kemal es la integraciĂłn de los diversos pueblos del norte de Siria frente a la asimilaciĂłn impulsada, en este caso, por el Estado sirio. âEn la RevoluciĂłn de Rojava y en nuestra lucha contra el Daesh, liberamos muchos territorios que no estaban demogrĂĄficamente poblados por kurdos âanaliza-. Sin embargo, les kurdes han sufrido a lo largo de la historia el intento de asimilaciĂłn de su cultura y elles no quieren hacer lo mismo con los demĂĄs. AsĂ, encontramos en Rojava todo un mosaico de diferentes pueblos, culturas, religiones y tribus, cada una con su parte de autonomĂa dentro de esta gran federaciĂłn. Esta apuesta por la descentralizaciĂłn es una ventaja y un defecto a la vez: por un lado, evita la asimilaciĂłn y el imperialismo, pero tambiĂŠn evita que los avances de la revoluciĂłn lleguen a todos los rincones por igualâ.
âLos internacionalistas estamos preparados para defender Rojava del fascismoâ
âMe duele cada heval que perdĂâ Sobre los errores que se cometen en Rojava, Kemal me dice que va a referirse a las crĂticas que en su momento hizo cuando estaba en el norte de Siria. La llegada al territorio para sumarse a la lucha fue compleja, seĂąala el internacionalista, porque, a las trabas que ponen los propios gobiernos europeos, hay que sumar que âla gestiĂłn de los kurdos que estaban en Bashur (KurdistĂĄn iraquĂ) era deficiente. Nosotros conseguimos ser enviados a Rojava tras mucha insistencia, pero muches compaĂąeres que venĂan detrĂĄs nuestros desistieron tras la cantidad de problemas que encontraronâ. No hay que olvidarse, dice Kemal, que las autoridades del Gobierno Regional de KurdistĂĄn (GRK) -administrado por el Partido DemocrĂĄtico de KurdistĂĄn (PDK) y aliado fundamental de TurquĂa- âhicieron todo lo posible para que sus compatriotas kurdos no recibieran ayuda internacionalâ. Kemal tambiĂŠn aborda la cuestiĂłn militar: âLas fuerzas kurdas tradicionalmente estĂĄn acostumbradas a luchar en terreno montaĂąoso, que es su hogar natural y allĂ se desenvuelven muy bien. Pero no estaban acostumbrades a luchar en una guerra convencional en un terreno llano y luego en las ciudades. Hay que tener en cuenta que el kurdo es un pueblo orgulloso (no le queda mĂĄs remedio), que prefiere aprender las lecciones por sĂ mismo a que se las enseĂąe alguien de afuera. TambiĂŠn dan mĂĄs importancia al entrenamiento ideolĂłgico que al entrenamiento militar. Y esto, claramente, se traduce en vidas perdidasâ. âLes kurdes aceptan con orgullo el hecho de que caer luchando por el pueblo es el mayor honor que une puede tener -remarca el voluntario internacional-. Pero a mĂ, que convivĂ tanto tiempo con tanta gente que ahora no estĂĄ, me duele cada heval que perdĂâ. A esta reflexiĂłn, Kemal agrega: âEl error de les kurdes fue no facilitar a todes les combatientes internacionales la misma oportunidad, permitiendo que muches internacionales volvieran a casa solo con la experiencia traumĂĄtica de la guerra y la destrucciĂłn, sin darles la oportunidad de conocer la otra cara de la revoluciĂłnâ. Kemal trae al presente otro recuerdo. Cuando terminĂł la batalla en Manbij y la operaciĂłn en Al Bab, sus comandantes le permitieron a ĂŠl y a otros internacionalistas pasar unos dĂas âen el ĂĄmbito civilâ. âPara nosotros fue una maravilla, porque despuĂŠs de meses de guerra y lucha encarnizada, los ĂĄnimos estaban bajos âcuenta-. La visita a la vida civil te da la oportunidad de ver no solo lo que estĂĄbamos destruyendo (los meses previos de guerra), sino todo aquello que la revoluciĂłn estaba creando. Conocer las academias, la universidad, el TEV-DEM (sistema de participaciĂłn asambleario), el Kongra Star (la organizaciĂłn de mujeres), etc. Para nosotros fue un soplo de aire frescoâ. Kemal marca lo que considera un Ăşltimo desacierto: âLa falta de autonomĂa en los internacionales. Durante la guerra civil espaĂąola, a les brigadistas se les permitiĂł crear sus propios grupos autĂłnomos por nacionalidades, sindicatos, etc. Y desempeĂąar un papel principal en los combates. En Rojava, desde la Academia Militar Internacional hasta el frente, los mandos estaban ocupados por kurdos que, en muchos de los casos, no entendĂan a los internacionalesâ. Kemal cementerio Rojava la-tintaImagen: Kemal junto a la tumba de un compaĂąero que cayĂł en la defensa de Afrin.
Imagen: Integrantes de la Unidad 223 en el KurdistĂĄn sirio
Lo que aprendĂ DespuĂŠs de varios meses de conversaciones, intercambios de mensajes y consultas varias, con Kemal vamos terminando una charla-entrevista marcada por la distancia. Su vida y su experiencia en Rojava se multiplican en muchos hombres y mujeres que optaron por sumarse a la resistencia de los pueblos del KurdistĂĄn sirio. Le digo que me cuente sobre su aprendizaje. Kemal se explaya: âLo mĂĄs importante es el sentido de comunidad de les kurdes.
Para elles, el bien comĂşn estĂĄ por encima del bien individual y eso no se negocia. No te das cuenta hasta quĂŠ punto ha calado el capitalismo y el individualismo entre nosotres hasta que vives la experiencia de Rojava. En Rojava, compartes con un grupo de personas, a veces de diferentes ideologĂas, prĂĄcticamente todo: el trabajo, la comida, la responsabilidad y la toma de decisiones, el descanso, el entrenamiento, la lucha y hasta la vida. Cuando vuelves a casa, te das cuenta de que incluso entre gente revolucionaria te cuesta encontrar una ayuda si la otra persona tiene algo mejor que hacerâ. Entre los aprendizajes, Kemal remarca la prĂĄctica del tekmĂŽl, la forma de crĂtica y autocrĂtica que utiliza el movimiento kurdo entre sus militantes. Esa herramienta de discusiĂłn y evaluaciĂłn que âsirve para criticar abiertamente algo que no te gusta y tambiĂŠn para hacer una autocrĂtica honestaâ. âHay que tener en cuenta que les kurdes tienen la costumbre de hacer crĂtica y autocrĂticas constantemente, y esto se toma como algo natural. Sin embargo, en la militancia de Occidente, se tiende a tomar la crĂtica como un ataque personal o un ataque al movimientoâ, sintetiza. La guerra, sus consecuencias y marcas profundas vuelven a las palabras del internacionalista. Todo eso, âme enseùó a valorar lo que tengo en mi hogarâ, dice. âCuando regresas y ves los problemas de la gente, te das cuenta de lo alejades de la realidad que vivimos en el denominado primer mundo âfinaliza Kemal-. TambiĂŠn en el ĂĄmbito revolucionario: los que vivimos en el primer mundo nos pensamos que somos la vanguardia del pensamiento revolucionario mundial cuando, en el fondo, nuestro ego nos impide ver que, en realidad, deberĂamos aprender las lecciones en vez de darlasâ. *Por Leandro Albani para La tinta / Foto de portada: A/D.
En ÂŤConfederalismo democrĂĄticoÂť Argentina_KurdistĂ n: La sonrisa internacionalista de Alina, para cambiar al mundo 2 abril, 2018
En ÂŤArgentinaÂť KurdistĂĄn: EconomĂa anticapitalista en Rojava (libro PDF) 3 junio, 2022
En emancipaciòn About this entry
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June 3, 2022 set me free Leave a comment Albert Einstein in l’Espluga de FrancolĂ (Tarragona), on February 25, 1923
Albert Einstein visited Catalonia between February 22 and March 1, 1923, invited by the Mancomunitat de Catalunya and the Institut d’Estudis Catalans to teach a course. In this article we will summarize the most relevant events of his visit to Barcelona and we will focus on one that took place on February 27: Albert Einstein’s interview with Ăngel PestaĂąa and other anarchist leaders.
The Monographic Courses of Higher Studies and Exchange of the Commonwealth of Catalonia were an initiative of the Pedagogy Council of the Commonwealth aimed at the exchange of teachers between the centers dependent on the entity (in reality, the Barcelona Provincial Council) and foreign universities.
It was the mathematician, physicist and engineer Esteve Terradas (one of the six best bosses in the world, according to Einstein), as head of the physical-mathematical science courses, who invited Einstein to Barcelona. Thanks to these courses, scientists such as the Italian mathematician Tullio Levi-Civita (January 1921) or the German physicists Hermann Weyl and Arnold Sommerfeld (March 1922) also gave lectures in Barcelona.
In addition to Terradas, the chemical engineer Casimir Lana and the industrial engineer Rafael Campalans, the three German-speakers, acted as Einstein’s hosts during his stay in Barcelona. Within the framework of these courses, Einstein gave three conferences at the DiputaciĂłn on special and general relativity. Although the conferences were intended for a specialized audience, many attendees filled the room to capacity just to see him and hear his voice, although you had to pay 25 pesetas at the time to do so.
The Academy of Sciences was the scene of another conference, more accessible than the previous one, in this case on the cosmological aspects derived from the theory of relativity. The mathematician Ferran Tallada, from La Vanguardia, and the poet and writer Josep Maria de Sagarra, from La Publicitat, echoed that very few understood the German physicist’s expositions. Instead, the philosopher Joaquim Xirau, also from La Publicitat, spoke of “wonderful clarity.”
Einstein visited the rector of the University and the mayor of the city, but one of the meetings that raised the most expectations was the one that took place in the anarcho-syndicalist confederation on Baix de Sant Pere street, where he was received by the leaders of the CNT Ăngel PestaĂąa and Joaquin Maurin. The anarcho-syndicalist leader Ăngel PestaĂąa met with Albert Einstein on February 27, 1923. Einstein and anarchist Barcelona
The pacifism manifested by Einstein publicly, as well as the rejection of the signing of the manifesto of the German intellectuals where they supported the military objectives of the Kaiser in the First World War (the manifesto of the 93) had turned Einstein into a true hero of the classes. workers. Einstein refused to sign this manifesto, which had been signed by all his colleagues, such as Max Planck, among others. In addition, in 1914 the German physicist signed a manifesto against the war and in favor of the unity of Europe.
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First published on June 1, 2022
No amount of western military aid has been able to prevent Russia from achieving its military objective of liberating the entire territories of both Lugansk and Donetsk as Phase Three begins.
Russiaâs âSpecial Military Operationâ, which began on Feb. 24, is entering its fourth month. Despite stiffer than expected Ukrainian resistance (bolstered by billions of dollars of western military assistance and accurate, real-time battlefield intelligence by the U.S. and other NATO members) Russia is winning the war on the ground, and in a big way.
After more than ninety days of incessant Ukrainian propaganda, echoed mindlessly by a complicit western mainstream media that extolls the battlefield successes of the Ukrainian armedâŚ
from BLOSC by Fearghal Mac Bhloscaidh- June 4, 2022 rough translation via thefreeonline
We had an interesting weekend. Sinn FĂŠin Politician Michelle O’Neill sent a letter to the Queen to celebrate her jubilee then it came to light that Orangemen (far right ‘loyalist’ protestants in British part of Ireland) were singing racist chants about the death of Michaela Harte/McAreavey as they celebrated the centenary of “their own little country”.
Someone told me today that a republican is a significant contrast in showing leadership and political maturity on the one hand and loyalists in showing the worst of sectarianism on the other.
Sinn FĂŠin, (radicalrepublicans now sharing power in British run 6 counties) think they are as clever as a fox and have done a great triangulation to get the upper hand over the DUP once again. I told my friend that it was definitely a ploy but that I would say their victory was as slippery as an eel, because instead of ability Sinn FĂŠin showed the same stupidity that has lain behind their “strategy” for the last thirty years.
You can’t run with the fox and hunt with the hounds – a republican should not show any respect for the monarchy. Michelle OâNeill didnât add to the reconciliation I think, on the contrary, she took a rod that will beat herself later on.
Michelle O’Neill
Reconciliation cannot be based on lies and ingenuity and you cannot call yourself a republican and practice it like this [read Rousseau or Wolfe Tone or Mac ReachtĂĄin or TĂłmas Ă ClĂŠirigh etc. if you do not agree with me].
But the final Party in the Orange Hall showed us something else- it’s a waste of time trying to compromise . They hate everyone else who is not a conservative racist.
The Orange Order was founded in 1795 to consolidate Protestant supremacy – it is a reactionary sectarian organisation [sectarian and racist in the Irish colonial context] that has stood up for injustice for over 200 years.
The following represents over two years of careful research and close logical reasoning, brought to fruition in one middle-of-the-night conversation when, sleepless through worry over the future of civilization â tea and ginger biscuits to hand â
Olivia and I turned to the only subject that never quite goes away: Covid.
âItâs got to be aliens.â
She looks at me. âWhat on earth are you on about?â
âThatâs just it: not on Earth â out there!â
When it comes to the Covid narrative, and the absurdities it has propagated, the alien explanation is merely elementary deduction. By discounting everything it canât be â Ă la Sherlock Holmes â what youâre left with, no matter how unlikely it seems, must be true.
First, the faulty premises.
StupiditĂ
Stupidity is the most charitable explanation for what has transpired. And it will probably be the last resort of the accused at the International Covid Tribunal.
Any single policy decision might be explained by bumbling. Visualize the many foolish decisions of this âcomedy of errorsâ, however, and you will also begin to hear the Benny Hill outro tune playing in the background.
Doltishly, the WHO, in 2009, defines âpandemicâ as merely the global spread of a new virus to which most people are not immune, and unsurprisingly identifies one in March 2020.
Clownishly, we take notice of people pratfalling in the street in China. Neil Ferguson is clumsily chosen as an authority on SARS-CoV-2 propagation after yet another back-of-a-dogeared-envelope calculation.
Christian Drosten foolishly decides upon a test for coronavirus that isnât remotely diagnostic (the PCR method is like finding the few atoms of Shakespeare in your tea â it impresses only until you remember you can do this sort of thing because the universe is wondrously interdependent and interrelated. Viruses are not alien invaders, but one facet of the glittering jewel that is Terran life).
Naively, we believe the bog-standard cold virus has suddenly disappeared and been replaced with an ultra-exotic one. Muddleheadedly, we forget all about the efficacy of tried-and-true remedies like hydroxychloroquine.
Obtusely, we believe in asymptomatic spread, and become thoroughly mixed up about the meaning of âdying withâ and âdying ofâ something.
Docilely, we adopt Fauci and Whittyâs ineffective policies to mitigate the impact of Covid, which unintentionally cause the destruction of livelihoods, health services and education.
We watch, insensate, as the frail elderly are bundled into nursing homes and accidentally killed, thuggish police are brought onto the streets to prevent sociable behaviour, and frustration, despair, illness and suicide proliferate.
Vacantly, we overlook vaccine companiesâ criminal pasts and opt for a novel therapy that doesnât produce immunity.
Idiotically, we acquiesce to our children being jabbed because it will help them adjust to the new conditions. Gormlessly, we watch young males begin to keel overâŚ
âI could go onâŚâ
âDonât,â Olivia said. âI got the picture ages ago. The only stupidity was looking to the âexpertsâ instead of noticing the dearth of bodies in the streets. Letâs face it, most people voluntarily donned the dunce cap; the giveaway was that the average age of a Covid death was the average age of death. Of course the policies werenât accidental. Look at the Nudge Unitâs machinations, the obsession with universal vaccinations, and the filthy lucre made by Big Pharma. Howâs that for deliberation?â
Soldi
âFollow the moneyâ, the old saying goes. But a half-hearted quest wonât do. You must be prepared to follow it into hell.
As Plato recognized, the great shortcoming of democracies is their obsession with wealth. Which is why thoroughgoing materialists are not themselves disposed to notice, let alone curb, the excesses of the few; indeed, they seem like the lucky bastards.
But while most of us desire money, we usually apply a judicious approach, recognising that little things â such as the ultimate welfare of our fellow humans â trumps its acquisition ……