Mujer y medicina: una historia de usurpación y violencia (Partes I y II)

Mujer y medicina: una historia de usurpación y violencia (Partes I y II)

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Ana Arambilet

mayo 30, 2022

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“Mujer y medicina: una historia de usurpación y violencia” es una serie de artículos que iremos publicando en nuestra página web y que analizan la historia de la mujer, la salud y la medicina y cómo la sabiduría ancestral de las mujeres sobre la salud fue usurpada por medio del patriarcado.

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Por qué hablamos de usurpación

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Durante siglos, las mujeres se ocuparon de la curación. Tenían un amplio conocimiento empírico de las plantas y de sus capacidades medicinales; su concepción holística de la vida les permitía tener una aproximación al cuerpo humano y a su funcionamiento como una totalidad (no se cura un órgano para enfermar a otro), y una relación de respeto y conocimiento con la naturaleza, de la que extraían los productos para la elaboración de remedios naturales. Eran mujeres de las clases populares de la sociedad que atendían las necesidades de la gente y, de manera especial, de las demás mujeres: conocían remedios para la fertilidad, eran parteras y también sabían y podían detener un embarazo no deseado. Sin necesidad de una formación teórica, sin necesidad de reconocimientos oficiales, su experiencia, su relación con el mundo natural que las rodeaba y su contacto con la naturaleza, les permitieron adquirir los conocimientos prácticos que las convirtieron en sanadoras, conocimientos que después compartían y transmitían a otras mujeres. Eran compañeras y cómplices de la naturaleza y de las demás mujeres; su conocimiento empírico estaba al servicio de la comunidad, y sobre todo de las clases populares. Abrazaban a la gente con su sabiduría médica y humana, generando sociabilidad.

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“A mi bisabuela, la abuela de mi madre, la llamábamos la yaya velleta (la abuelita viejita). Vivía en una casa que ya no existe, en una calle que ya no existe. Recuerdo que tenía un gran saco de arpillera en el que guardaba pequeñas bolsas llenas de plantas, con las que elaboraba remedios, que después las vecinas venían a buscar. Yo creo que ella recolectaba esas plantas en el campo, en aquella Lleida rural de los años sesenta. Su casa era pobre, su barrio estaba habitado por personas sencillas”. L. T.

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Siglos antes esas prácticas se habían visto como algo peligroso, algo que había que “demonizar”, castigar, y usurpar. La terrible persecución, el genocidio que supuso la llamada “caza de brujas”, (de la que hablaremos en el segundo artículo Brujas y médicos), no solo destruyó físicamente a miles de mujeres, destruyó también un saber, una forma de vida, una concepción de la relación entre cuerpo, mente y salud, todo ello en perjuicio de las mujeres y de las clases populares, y en beneficio del hombre y de las clases dominantes.

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La atención a la salud pasó de las mujeres (mayoritarias en este ámbito, aunque también había curanderos) a los hombres blancos europeos, formados en las academias, que se podían permitir los gastos de esta formación. El acceso a la sanación paso a tener un coste inasumible para muchas la mayoría de la sociedad (el acceso a estas academias estaba prohibido a las mujeres), la enfermedad y su curación se mercantilizaron. Se perdió, además, el control sobre la propia salud; pasamos a consumir fármacos de los que desconocemos su composición y efectos sobre nuestras peculiaridades físicas, de precios elevados y que en no pocas ocasiones se han demostrado ineficaces, cuando no francamente peligrosos (como en el caso de la talidomida, fármaco recetado para aliviar las nauseas de los primeros meses de embarazo, que ocasionaron en los fetos gravísimas malformaciones genéticas).

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“Durante los primeros meses de embarazo, las nauseas eran terribles, vomitaba continuamente, hasta el olor del pan recién hecho me hacía vomitar. La ginecóloga me recetó un medicamento para reducir las nauseas, pero después de leer el prospecto, desistí de tomarlas; recordaba a algunas personas afectadas por la talidomida que había visto, y pensaba en mi absoluta falta de conocimiento y control sobre las consecuencias que algún medicamento, aunque fuera recetado por una doctora, podía tener sobre mi pequeña. Seguí aguantando estoicamente las nauseas; una señora mayor, medium, a la que solía visitar, y que me había manifestado al comienzo del embarazo que la hija que esperaba me ayudaría mucho en la vida, me recomendó que, para aliviar las nauseas, me tomara una copita de cava. Tampoco me atreví. Ahora sé que existen diferentes plantas medicinales que alivian algo tan habitual como son las nauseas en el embarazo. Mi hija nació a comienzos de 1994.” F.A.

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Ya en el siglo XIII, y a pesar de la oposición de la iglesia, para la que el mundo es un valle de lágrimas -sobre todo para los más desfavorecidos- y minimizaban el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, se empiezan a crear las escuelas de medicina; la posterior caza de las sanadoras, acusadas de brujería, fue alejando a las mujeres de la sanación que habían practicado tradicionalmente. Su saber quedo reducido al ámbito de la superstición y el médico quedó como único poseedor legal de la capacidad de curar.

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Por qué hablamos de violencia

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Hablamos de violencia porque la medicina, una vez despojadas las mujeres de su posibilidad de sanar, también les usurpó su acceso a la sanación.

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Los estudios médicos se centraron en los síntomas y patologías de los varones de determinadas características, y obviaron la sintomatología de las mujeres. El sesgo de género en la medicina hace referencia a la falta de investigación y diagnóstico diferenciado entre hombres y mujeres, como denuncia la Dra. Carmen Valls; desde la descripción de los síntomas del infarto, referido sólo a los síntomas que se dan en el hombre y que son diferentes a los que se dan en la mujer, hasta muy recientemente los ensayos clínicos de las vacunas contra la COVID-19, con menor representación femenina en sus ensayos. Debemos tener en cuenta que el sexismo no se produce sólo en el campo de la medicina: la arquitectura y el urbanismo, disciplinas ejercidas sobre todo por hombres durante mucho tiempo, conciben y diseñan una ciudad pensada para un usuario masculino, de edad media, buen nivel económico y poseedor de coche. No sólo las mujeres, sino también personas de edad, vulnerables, con movilidad reducida y medios económicos escasos, quedan fuera de los diseños teóricos de la ciudad (bancos en los parques sin respaldo, demasiado altos, separados entre sí, auténticas barreras para la socialización o el descanso). En “Urbanismo feminista”, el colectivo catalán Punt 6 tiene como punto de partida esta premisa: “El modelo urbano responde principalmente a las experiencias y necesidades de un sujeto masculino y a la explotación económica”. El sexismo científico que determina cada rincón de la vida humana, conlleva dificultades especialmente para las mujeres que se repercuta en su salud física y mental también.

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Cuántas mujeres han muerto de infarto porque sus síntomas no se corresponden con los que experimenta el hombre (el conocido dolor en el brazo izquierdo no se da tanto en las mujeres, que perciben el inminente infarto de una manera más vaga, de malestar general, que se puede relacionar con la supuesta tendencia de la mujer a sufrir depresiones y malestares de origen emocional).

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Esperanto and anarchism. A universal language (2018) – Xavi Mayor

from Libértame set me free From Fifth Estate #400, May 20, 2022 via thefreeonline

«Paroli Esperanton estis iam esenca part of anarchism».

(There was a time when speaking Esperanto was an essential part of being an anarchist.)

When Eduardo Vivancos, 97 years old and born in Barcelona, ​​walks the streets of Toronto, where he has lived in exile since 1954, he never comes across another Esperanto speaker.

However, when he learned the language for the first time in June 1937, in the midst of the Civil War and the Spanish Revolution, he thought that it was a natural element of the libertarian world.

So it was..

At that time, in cities like Barcelona and Valencia, there were Esperanto courses and groups in all the athenaeums (anarchist social centers).

The CNT (National Confederation of Labor), the anarcho-syndicalist union, published a newspaper, Nia Bulteno (Our Bulletin), with articles in this language. All the other relevant groups in Spain also had publications in Esperanto.

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Vergüenza de España: envío de armamento pesado a Ucrania para impulsar la matanza para sus jefes estadounidenses

junio 6, 2022.. por agencias Comentarios via thefreeonline

España envía armas pesadas a Ucrania por presión de EEUU, según experta rusa

«EL TANQUETE» Y MARGARITA «LA MISILES» ENVIARÁN ARMAMENTO PESADO AL RÉGIMEN NAZI DE UCRANIA

El suministro de armamento pesado a Kiev fue una de las condiciones de Estados Unidos para que España siguiera siendo la organizadora de la próxima cumbre de la OTAN, declaró este domingo la investigadora principal del Instituto económico ruso Imemo Ran, Ekaterina Cherkasova

Pero no es necesario que EE. UU. presione a España para impulsar la matanza en Ucrania regalando armas pesadas al régimen cleptocrático de Ucrania de extrema derecha.

La oligarquía española ha apoyado siempre todos los crímenes contra la humanidad de Washington. Estados Unidos condonó el golpe militar fascista contra la República Española y la Guerra Civil en España y apoyó el gobierno militar durante 40 años.

El caso más famoso era la reunión de Aznar, Blair y Bushe para declarar la guerra en Iraq, causando más que un millón de muertos

Washington controla a sus súbditos a través del FMI, el Banco Mundial, la hegemonía del dólar, el sistema de comercio rápido, etc. y solo necesita insinuar sanciones, como lo ha hecho con Serbia y Hungría, por ejemplo, para que la élite local se siente y mendigue.

Desplomándose para apoyar la campaña de sanciones de EE. UU. para estrangular todo lo remotamente ruso, aunque es Europa, no EE. UU., la que se enfrenta a la ruina financiera como consecuencia.

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Shame on Spain: sending heavy weapons to Ukraine to boost Slaughter for their U.S. bosses .. while buying record Russian Gas!

Spain sends heavy weapons to Ukraine due to US pressure, according to Russian expert

june 6, 2022 updated oct 1 2022

The supply of heavy weapons to Kyiv was one of the conditions of the United States for Spain to continue being the organizer of the next NATO summit, declared this Sunday the main researcher of the Imemo Ran Russian Economic Institute, Ekaterina Cherkasova.

The Spanish oligarchy have always supported all of Washington’s execrable crimes against humanity.


But in recent months Spain is playing both sides with total hypocrisy.. see.. Spain leads the purchase of Russian gas as it Gifts arms to Ukraine, sends troops to Russian border – Eng/Esp

The Executive that governs in Spain surprises us more and more. This summer, Spain led the purchase of Russian gas and became the country that entered the most capital in Moscow in the midst of the war in Ukraine.

Here is the proof from the ENAGAS REPORT


The Spanish war minister poses for a photo. Demanding more arms for Ukraine while buying Russian gas.

The U.S. condoned the fascist military coup against the Spanish Republic and Civil War in Spain and supported Military rule for 40 years. But it is hardly necessary for the U.S, to pressure Spain to boost the mayhem in Ukraine by gifting heavy weapons to the far right kleptocratic Ukraine regime.

see also>

Washington controls its subjects via the IMF, World Bank, Dollar hegemony, Swift Trade system, etc and only needs to hint at sanctions, as it has done to Serbia and Hungary for instance, to make the local elite sit up and beg.

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To the devil with the Monarchy and to Hell with the Orange Order! – Irish/English

thefreeonline's avatarThe Free

from BLOSC by Fearghal Mac Bhloscaidh- June 4, 2022 rough translation via thefreeonline

We had an interesting weekend. Sinn Féin Politician Michelle O’Neill sent a letter to the Queen to celebrate her jubilee then it came to light that Orangemen (far right ‘loyalist’ protestants in British part of Ireland) were singing racist chants about the death of Michaela Harte/McAreavey as they celebrated the centenary of “their own little country”.

Someone told me today that a republican is a significant contrast in showing leadership and political maturity on the one hand and loyalists in showing the worst of sectarianism on the other.

Sinn Féin, (radicalrepublicans now sharing power in British run 6 counties) think they are as clever as a fox and have done a great triangulation to get the upper hand over the DUP once again. I told my friend that it was definitely a ploy…

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Times of Resistance in Madrid: Community spaces are Evicted to give them away to Speculators

‘We are UnGovernable’

Jun 5th 2022 by Todo Por Hacer section: Okupación from freedomnews via thefreeonline shared with thanks

leer original en castellano AQUÍ

Todo Por Hacer rounds up some of the occupied social centres (commonly known as CSOs) in and around Madrid – and the battles these spaces have been fighting with speculative capital.

When squatted and self-managed social centers in Madrid are in good health it is indicative of lively activism in the city’s communities.

”The Atalaya (Watchtower) of Vallekas barrio. WE WON’T GO. Joyful struggle. Organise to WIN”

If they languish, on the other hand, we know we are facing a time of resistance – bad times for squatting are bad times for social movements. 

And so it is that after numerous media panics, social criminalisation, judicial and institutional pressure, police violence and, lately, the violence of the neo-Nazi mercenaries of the Desokupa company, squatting in Madrid has been in a hostile spotlight. 

This is Desokupa, the company run by neo-Nazis –

The Establishment want a city that is not rebellious and that only serves consumption. They want to evict the community spaces in our city, to give away its real estate to urban speculation and tourism. 

The squatted social centers have been part of our urban fabric for decades, numerous struggles and activisms have been forged in them. 

Freedom News

Historically, such spaces have been revitalised for social use, and because one of the pillars of the current capitalist system is dynamited by doing so – private property. .

This concept cannot be above life, the right to health, to housing, to culture. The squatting of spaces not only questions that its legality is not always legitimate, but also turns the entire thought scheme of capitalism upside down.

In this article we review a number of spaces that have recently suffered evictions, setbacks or threats and whose life depends on the legal, social and political resistance carried out by their assemblies.

 In addition to those mentioned here the list of evictions from social centers in Madrid in recent years is long: La Gasoli (Guindalera), Solar Maravillas (Malasaña), La Salamandra (Moratalaz), La Dragona (La Elipa), La Yaya (Argüelles), the House of Associations (Hortaleza), the EV Montamarta (San Blas), the EVA of Arganzuela, the House of Culture (Chamberi) and La Casa del Cura (Malasaña). 

Sometimes very painful decisions are made regarding social spaces that, for more or less time, had been filled with life and activity leading to the flourishing of popular neighbourhoods.

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Kurdistán y la solidaridad sin fronteras: Testimonio de un voluntario internacionalista

jhttps://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2022/05/31/kurdistan-y-la-solidaridad-sin-fronteras-testimonio-de-un-voluntario-internacionalista/


Manbij comandanta combatiente Rojava la-tintaImagen: A la derecha, la comandanta Eylan, que cayó en la ciudad de Al Bab. A la izquierda, el combatiente Ismael, compañero de Kemal.
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“Me di cuenta del momento histórico que era la batalla entre Daesh y el movimiento kurdo”

Por Leandro Albani para La tinta
30 mayo, 2022 https://latinta.com.ar/
Miles de hombres y mujeres llegaron a Rojava para sumarse a la lucha encabezada por el pueblo kurdo contra el Estado Islámico. Kemal, un anarquista español, fue une de elles y cuenta su historia a La tinta.
Kemal me envía fotos.

En algunas, se lo puede ver practicando tiro, descansando, hablando con les pobladores de Rojava (Kurdistán sirio), donde estuvo en dos ocasiones como voluntario internacionalista, entre 2016 y 2018. Su historia, en donde se cruzan militancia, combates contra el Estado Islámico (ISIS o Daesh), aprendizajes que lo marcarán para siempre y el recuerdo siempre vivo de camaradas que cayeron defendiendo el territorio, es similar a la de miles de personas de todo el mundo que decidieron llegar a una Siria en plena guerra para sumarse a la resistencia encabezada por el pueblo kurdo.
Por supuesto, Kemal tiene un nombre y un apellido, pero prefiere que escriba sobre él con el apodo que eligió en Rojava. Sabe que muches otres internacionalistas que volvieron a sus países –sobre todo, a Europa- fueron víctimas de la persecución judicial. Aunque los gobiernos europeos siguen declarando públicamente su rechazo al Daesh, a les ciudadanes que fueron a combatir a los seguidores del Califato se les catalogó en más de una ocasión como “terroristas” y fueron llevades ante los tribunales.
Hablo varias veces con Kemal. Nos separa un océano, pero no es inconveniente para que me cuente su historia. “Sobre mis datos personales, tan solo te puedo decir que soy de Aragón, España”, resume. Y me pide disculpas si prefiere dejar en ese punto su vida personal.


Kemal se describe como “un tipo normal” que tuvo “trabajos normales”, que “le gusta practicar deportes” y con una militancia dentro del anarquismo que le permitió desarrollar una “conciencia política”. Su historia dentro del movimiento libertario español se cruzó con el proceso político y social que emergió en 2012 en Rojava, cuando la población del norte de Siria declaró la autonomía, e impulsada por el movimiento kurdo, decidió que era hora de cambiar su vida de forma radical.
“Tengo que decirte que la militancia, tal como la conocemos en Occidente, es completamente diferente a lo que significa en Rojava y en la esfera del movimiento kurdo –apunta el aragonés-. Yo tan solo tomé la decisión de luchar por les que no tenían tanto. No sé si te lo comenté la otra vez, pero para mí el gesto que hicieron tantos miles de extranjeros que vinieron a luchar a España contra el fascismo en las Brigadas Internacionales tiene un gran valor. Hacer lo mismo por otra gente me pareció la mejor manera de honrar su memoria”.
Hevales


Con cada foto que me envió, Kemal agregó un comentario. En una dice: “Heval Chekdar. Un tipo estupendo, rebosante de buen humor y buena persona. Cayó en la operación de Raqqa”. En otra: “Ella fue nuestra comandante en Manbij. Heval Eylan, posiblemente la mejor comandante que tuve. Podría hablarte mucho de ella, pero para otra vez. Cayó justo al día siguiente de separarnos, a manos de un ataque de Turquía cuando estábamos en la operación de Al Bab. Al otro extremo, está Heval Ismael”.
“Heval”, en la lengua kurda, es sinónimo de “camarada”, “compañero” o, simplemente, “amigo”.
Junto a otra foto, Kemal cuenta: “El día que cayó Manbij. El que está abajo es Heval Lorence. El tipo con más sentido del humor que jamás pudiste imaginar en una guerra. Cayó en la batalla de Raqqa”.
Manbij y Raqqa son algunas de las ciudades del norte de Siria en donde el español combatió contra Daesh, luego de alistarse en las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), las fuerzas de autodefensa kurda que liberaron el territorio y lo defendieron de la maquinaria de muerte que el Estado Islámico desplegó durante varios años en Siria e Irak.
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La llegada de este militante anarquista al Kurdistán sirio no fue una casualidad. Al calor de la denominada Primavera Árabe, la lucha del pueblo kurdo despertó simpatías de todo tipo en el mundo entero. Los contingentes de internacionalistas no dejaron de arribar a un territorio asediado por el régimen sirio, por el Daesh y por el Estado turco, que hasta el día de hoy sigue bombardeando la región y mantiene ocupadas de forma ilegal varias zonas, como es el caso del cantón de Afrin, invadido en 2018.
Entre les voluntaries internacionalistas, hubo desde militantes anarquistas y comunistas hasta ex marines estadounidenses y católicos de derecha. En ese torbellino de personas difícil de describir, estuvo Kemal.
El momento histórico


“Yo conocía la lucha del pueblo kurdo y simpatizaba con ella, aunque no me identificaba

con la ideología del PKK”, dice Kemal, en referencia al Partido de los Trabajadores de Kurdistán, la organización político-militar con más de cuatro décadas de existencia y que pelea por la liberación del pueblo kurdo.
“Fue siguiendo los acontecimientos de la guerra de Siria y la batalla de Kobane cuando conocí el cambio de paradigma del PKK y el confederalismo democrático, que es la consecuencia de ese cambio –explica-. Como anarquista, me sentí identificado con esa evolución ideológica que, aunque a priori parecía natural, era lo contrario a lo que la historia nos venía demostrando”.
La batalla de Kobane, en 2015, fue el punto de inflexión para Kemal. Durante tres meses, las YPG junto a las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) defendieron la ciudad kurda que ISIS intentó tomar y ocupar. “Allí me di cuenta del momento histórico que suponía la batalla entre el Daesh y el movimiento kurdo –relata-.

Era la lucha de fuerzas completamente antagónicas, que podía determinar el futuro de muchos millones de personas en Oriente Medio”.
Sin perder tiempo, Kemal averiguó la forma de llegar a Rojava como voluntario. Superando inconvenientes de los más diversos para un viaje nada fácil, Kemal pisó el Kurdistán sirio convencido de que era su lugar de lucha. Las primeras impresiones del territorio, habitado por unos dos millones de kurdes, pero también por personas árabes, armenias, asirias, circasianas y turcomanas que profesan diferentes religiones, vuelven siempre a su recuerdo. “Rojava se encontraba inmersa en un proceso revolucionario –afirma-, muchas veces improvisado debido a la situación de guerra que se encontraba Siria y que había provocado un vacío de poder, que les kurdes iban rellenando sobre la marcha”.
La pequeña Londres
La liberación de Manbij, de mayoría árabe, se concretó en octubre de 2016. Las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), conformadas por las YPG/YPJ y por milicias de otras nacionalidades, estuvieron varios meses combatiendo contra el Daesh, que mantenía ocupada la ciudad. Con ISIS controlando Manbij, su población estaba sometida a la más dura represión, en especial, las mujeres. Las imágenes más conocidas de esa liberación muestran a las mujeres obligadas a llevar niqab, arrojando los vestidos negros al suelo, pisarlos y luego abrazarse con las combatientes de las YPJ.
Kemal vivió esos días de furia, caos y alegrías reprimidas durante mucho tiempo. Combatió contra el Daesh, puso su cuerpo para ayudar a la liberación. “¡Creo que acerca de Manbij podría escribir un libro entero!”, exclama el aragonés. Y después se adentra en sus recuerdos y análisis: “Lo primero que hay tener en cuenta es el contexto histórico y estratégico. En esa época, la Coalición Internacional presionaba a les kurdes para atacar Raqqa, que era la capital política del Daesh, pero les kurdes tenían claro que el objetivo importante era Manbij”.

Imagen: Combatientes extranjeros que se sumaron a las YPG


“La zona de Al Bab y Manbij eran la única franja del territorio del Daesh que era frontera con Turquía y todos sabían que era la principal fuente de suministros del Daesh –detalla-. Conquistando ese territorio, cortaríamos esa fuente. Manbij era la ciudad más importante de las dos, aunque, en Al Bab, la proporción de población kurda era mayor. Y esto nos lleva a una segunda razón: conquistando Manbij y Al Bab, conseguiríamos unir territorialmente los tres cantones donde había triunfado la revolución y el confederalismo democrático: Jazire y Kobane con el aislado Afrin”.
Los combates para liberar ciudades ocupadas por ISIS no solo fueron militares. En muy pocos meses, los yihadistas y mercenarios del Califato habían aplicado –siempre a punta de fusil- un sistema educativo y administrativo que consagraba las más ortodoxas y conservadoras enseñanzas del Islam. Cualquier cuestionamiento a esto tenía como respuesta torturas o directamente la muerte.
Kemal asegura que, en Manbij, “la interacción con los civiles era difícil, por la desconfianza generada por la propaganda del Daesh y porque no permitían a la población evacuar. La gente solo se sentía segura para escapar cuando nos veían y abríamos un corredor seguro. Aunque hubo veces que cientos de personas escaparon corriendo hacia nosotros mientras eran tiroteadas por las fuerzas del Daesh desde la ciudad”.
“La batalla de Manbij fue dura –dice Kemal-. Todos sabían lo que se jugaba allí. El Daesh también era consciente de que se jugaba su principal fuente de suministros y mandó varios miles de sus mejores combatientes para defender este punto estratégico. Había tal concentración de combatientes internacionales que los locales la llamaban ‘pequeña Londres’”.
La vida le gana a la muerte


En esos días de combates descarnados en Manbij, cuesta creer que existieron momentos de ternura. La guerra, la muerte y la violencia parecen arrasarlo todo, pero la fuerza de la vida se abre paso con una tenacidad desesperada. Kemal conoce muy bien sobre esto y lo cuenta: “Recuerdo a un grupo de civiles que evacuábamos mientras vigilábamos el perímetro. R

ecuerdo que un hombre me gritó algo, parecía enfadado. Al final del grupo, había una anciana que vino hacia mí gritando y me asusté, pero, al llegar, me abrazó llorando y me cubrió de besos”.
Otro hombre, al que el internacionalista le pidió que le enseñara lo que llevaba debajo de la ropa mientras se acercaba, no le hizo caso: se puso a cantar, a bailar y lo abrazó con toda su fuerza. Los recuerdos de Kemal se disparan como si fueran fotografías instantáneas: “Una compañera informó a un grupo de civiles que el niqab ya no era obligatorio. Poco a poco, y con desconfianza, las telas negras fueron cayendo al suelo. Una niña de unos cinco años tiró todo al suelo con decisión, sin pensarlo dos veces. Su hermano pequeño, que estaba a su lado, recogió las prendas de su hermana y se las devolvió. Pero su hermana volvió a tirar todo al suelo con rabia y empezó a saltar y a pisotear todo con energía”.
En una de esas jornadas, mientras la unidad de Kemal se preparaba para un asalto contra el Daesh, un padre con su hija pequeña se acercaron para preguntarles sobre la evacuación de civiles. El hombre y su hija se asombraron cuando les dijeron que “la mujer de pequeña estatura que se encontraba a nuestro lado dando órdenes por radio, era la persona al mando”. “La cara del padre era de incredulidad. Pero la cara de la niña… Era de asombro, como si estuviera contemplando a una superheroína de Marvel. Probablemente, esa niña nunca había visto a ninguna mujer estar al mando de tantos hombres. La cara de esa niña me convenció de que, efectivamente, estábamos cambiando el mundo”, enfatiza el internacionalista.
Como un extraño
Hay algo que se repite entre muches internacionalistas que estuvieron en Rojava y luego volvieron a sus países: sienten un cierto tedio, piensan que la vida cotidiana se repite de forma monótona y que no miran con los mismos ojos al país que los vio nacer. Esto no se debe al frenesí de la guerra, sino el haber atravesado con cuerpos y mentes un proceso revolucionario en el corazón de Oriente Medio.
Le pregunto a Kemal sobre las diferencias que existen entre sus dos estadías en Rojava, separadas más o menos por dos años. “Las diferencias empiezan desde un punto de vista personal –responde-. La primera vez fui motivado por mi deseo de contribuir a la lucha internacionalista y a aprender de la revolución kurda, exactamente igual que une kurde lo haría. La segunda vez ya sabía lo que me iba a encontrar. La primera vez participamos en la batalla de Manbij y en la operación de Al Bab, hasta que nuestras fuerzas nos lo permitieron. Cuando me encontré de vuelta en mi casa, en mi ciudad, me sentía un extraño, un inútil, haciendo trabajos irrelevantes mientras contemplaba, semana a semana, las fotos de mis compañeres caídes en combate”.
Kemal practica de tiro Rojava la-tintaImagen: Kemal en una práctica de tiro en la academia militar de las YPG/YPJ.
Esos sentimientos que cruzaban a Kemal lo hicieron decidirse por volver a Rojava. En su nueva estancia, se integró al Tabour Internacional, conocida también como Tabour Antifa, una unidad conformada solo por internacionalistas. Con la experiencia sobre su espalda, Kemal aceptó responsabilidades mayores en su unidad. En esta segunda etapa, el internacionalista dice que Daesh ya se encontraba “en un claro declive”, tras la liberación de Raqqa, la ciudad que había ocupado y nombrado capital del Califato. Kemal no tiene dudas en afirmar que, en ese entonces, “la amenaza más real venía, como se demostró más tarde, por parte del Estado turco, que nos atacó. Tuvimos que ir a defender Afrin, pero allá la victoria no fue posible, porque el apoyo internacional que teníamos para luchar contra el Daesh sencillamente desapareció. Con el dominio aéreo, era solo cuestión de tiempo que Turquía ganara esa batalla. Lamentablemente, en Afrin perdimos a muches compañeres”.
Un antes y un después
Le pido a Kemal que enumere los aciertos de la Revolución de Rojava. No es una tarea fácil: la claridad en medio de la guerra es un bien muy preciado. Pero Kemal no se amilana y me cuenta que considera que el cambio de paradigma del PKK está entre los aciertos. Con el confederalismo democrático, el movimiento kurdo apostó “claramente por la liberación de la mujer, algo que puede ser determinante y que está cambiando la vida de millones de personas. Esto puede suponer un antes y un después histórico”, afirma. A esto, suma el ecologismo, porque “si no paramos la destrucción del planeta, las luchas políticas no tendrán ningún sentido: no habrá un planeta por el que nos podamos pelear”, indica. Y también nombra la “democracia directa”, a la que califica como “un hecho histórico notable”, ya que “un movimiento revolucionario pudo evolucionar de formas más autoritarias a formas menos autoritarias y participativas”.
De una lucha nacionalista a una internacionalista es otro punto que resalta Kemal. “El líder del PKK, Abdullah Öcalan, abandona la idea de perseguir un Estado propio para buscar la trasformaci

ón de los Estados en los que les kurdes viven en modelos más participativos y menos represores”, explica. De la mano con esto, destaca la creación de brigadas internacionalistas en Rojava, porque “la implicación internacional en una revolución, aun siendo característicamente kurda, puede tener gran importancia a nivel mundial”.
La última característica que apunta Kemal es la integración de los diversos pueblos del norte de Siria frente a la asimilación impulsada, en este caso, por el Estado sirio. “En la Revolución de Rojava y en nuestra lucha contra el Daesh, liberamos muchos territorios que no estaban demográficamente poblados por kurdos –analiza-. Sin embargo, les kurdes han sufrido a lo largo de la historia el intento de asimilación de su cultura y elles no quieren hacer lo mismo con los demás. Así, encontramos en Rojava todo un mosaico de diferentes pueblos, culturas, religiones y tribus, cada una con su parte de autonomía dentro de esta gran federación. Esta apuesta por la descentralización es una ventaja y un defecto a la vez: por un lado, evita la asimilación y el imperialismo, pero también evita que los avances de la revolución lleguen a todos los rincones por igual”.

“Los internacionalistas estamos preparados para defender Rojava del fascismo”


“Me duele cada heval que perdí”
Sobre los errores que se cometen en Rojava, Kemal me dice que va a referirse a las críticas que en su momento hizo cuando estaba en el norte de Siria. La llegada al territorio para sumarse a la lucha fue compleja, señala el internacionalista, porque, a las trabas que ponen los propios gobiernos europeos, hay que sumar que “la gestión de los kurdos que estaban en Bashur (Kurdistán iraquí) era deficiente. Nosotros conseguimos ser enviados a Rojava tras mucha insistencia, pero muches compañeres que venían detrás nuestros desistieron tras la cantidad de problemas que encontraron”. No hay que olvidarse, dice Kemal, que las autoridades del Gobierno Regional de Kurdistán (GRK) -administrado por el Partido Democrático de Kurdistán (PDK) y aliado fundamental de Turquía- “hicieron todo lo posible para que sus compatriotas kurdos no recibieran ayuda internacional”.
Kemal también aborda la cuestión militar: “Las fuerzas kurdas tradicionalmente están acostumbradas a luchar en terreno montañoso, que es su hogar natural y allí se desenvuelven muy bien. Pero no estaban acostumbrades a luchar en una guerra convencional en un terreno llano y luego en las ciudades. Hay que tener en cuenta que el kurdo es un pueblo orgulloso (no le queda más remedio), que prefiere aprender las lecciones por sí mismo a que se las enseñe alguien de afuera. También dan más importancia al entrenamiento ideológico que al entrenamiento militar. Y esto, claramente, se traduce en vidas perdidas”.
“Les kurdes aceptan con orgullo el hecho de que caer luchando por el pueblo es el mayor honor que une puede tener -remarca el voluntario internacional-. Pero a mí, que conviví tanto tiempo con tanta gente que ahora no está, me duele cada heval que perdí”. A esta reflexión, Kemal agrega: “El error de les kurdes fue no facilitar a todes les combatientes internacionales la misma oportunidad, permitiendo que muches internacionales volvieran a casa solo con la experiencia traumática de la guerra y la destrucción, sin darles la oportunidad de conocer la otra cara de la revolución”.
Kemal trae al presente otro recuerdo. Cuando terminó la batalla en Manbij y la operación en Al Bab, sus comandantes le permitieron a él y a otros internacionalistas pasar unos días “en el ámbito civil”. “Para nosotros fue una maravilla, porque después de meses de guerra y lucha encarnizada, los ánimos estaban bajos –cuenta-. La visita a la vida civil te da la oportunidad de ver no solo lo que estábamos destruyendo (los meses previos de guerra), sino todo aquello que la revolución estaba creando. Conocer las academias, la universidad, el TEV-DEM (sistema de participación asambleario), el Kongra Star (la organización de mujeres), etc. Para nosotros fue un soplo de aire fresco”.
Kemal marca lo que considera un último desacierto: “La falta de autonomía en los internacionales. Durante la guerra civil española, a les brigadistas se les permitió crear sus propios grupos autónomos por nacionalidades, sindicatos, etc. Y desempeñar un papel principal en los combates. En Rojava, desde la Academia Militar Internacional hasta el frente, los mandos estaban ocupados por kurdos que, en muchos de los casos, no entendían a los internacionales”.
Kemal cementerio Rojava la-tintaImagen: Kemal junto a la tumba de un compañero que cayó en la defensa de Afrin.

Imagen: Integrantes de la Unidad 223 en el Kurdistán sirio


Lo que aprendí
Después de varios meses de conversaciones, intercambios de mensajes y consultas varias, con Kemal vamos terminando una charla-entrevista marcada por la distancia. Su vida y su experiencia en Rojava se multiplican en muchos hombres y mujeres que optaron por sumarse a la resistencia de los pueblos del Kurdistán sirio. Le digo que me cuente sobre su aprendizaje. Kemal se explaya: “Lo más importante es el sentido de comunidad de les kurdes.

Para elles, el bien común está por encima del bien individual y eso no se negocia. No te das cuenta hasta qué punto ha calado el capitalismo y el individualismo entre nosotres hasta que vives la experiencia de Rojava. En Rojava, compartes con un grupo de personas, a veces de diferentes ideologías, prácticamente todo: el trabajo, la comida, la responsabilidad y la toma de decisiones, el descanso, el entrenamiento, la lucha y hasta la vida. Cuando vuelves a casa, te das cuenta de que incluso entre gente revolucionaria te cuesta encontrar una ayuda si la otra persona tiene algo mejor que hacer”.
Entre los aprendizajes, Kemal remarca la práctica del tekmîl, la forma de crítica y autocrítica que utiliza el movimiento kurdo entre sus militantes. Esa herramienta de discusión y evaluación que “sirve para criticar abiertamente algo que no te gusta y también para hacer una autocrítica honesta”. “Hay que tener en cuenta que les kurdes tienen la costumbre de hacer crítica y autocríticas constantemente, y esto se toma como algo natural. Sin embargo, en la militancia de Occidente, se tiende a tomar la crítica como un ataque personal o un ataque al movimiento”, sintetiza.
La guerra, sus consecuencias y marcas profundas vuelven a las palabras del internacionalista. Todo eso, “me enseñó a valorar lo que tengo en mi hogar”, dice. “Cuando regresas y ves los problemas de la gente, te das cuenta de lo alejades de la realidad que vivimos en el denominado primer mundo –finaliza Kemal-. También en el ámbito revolucionario: los que vivimos en el primer mundo nos pensamos que somos la vanguardia del pensamiento revolucionario mundial cuando, en el fondo, nuestro ego nos impide ver que, en realidad, deberíamos aprender las lecciones en vez de darlas”.
*Por Leandro Albani para La tinta / Foto de portada: A/D.

https://latinta.com.ar/2022/05/batalla-daesh-kurdos/
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Publicado:
31 mayo, 2022 / 04:30

Categoría:
internacionalismo, Kurdistàn

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internacionalismo, Kurdistàn